miércoles, 25 de enero de 2017

Invernar hasta que pasen los miedos

Me miro en el espejo y me veo diferente,
temblando intento fijar la mirada en mis ojos carentes de un credo.
Que no me conozco,
me pierdo...
Me mantengo a flote con el agua que me llega al cuello.
Levanto los brazos, lo intento,
y me veo venas aún más marcadas,
que ramifican caminos que no sé seguir... No puedo.
Que siento un vacío en mi pecho,
que sin querer le echo de menos
y queriendo deseo dormir.
Invernar hasta que pasen los miedos,
que viajen las nubes que llevan mis tormentos
y dejen mis estrellas brillar.
Que tengo por ojos dos cuevas vacías donde mariposas no quieren volar.
Una niña que escupe de ira,
donde la rabia golpea y desea escapar.
Y si miro a mi alrededor sólo veo
los cuentos de hadas en los que ya no creo,
y una escoba para barrer,
un alma herida y sus restos.


Templo de Deboh (Madrid)

No le pienso porque no le olvido,
y no le olvido por no quererle recordar. 

El aire huele a tí

Solía salir a oscuras a bailarle a la luna,
le gustaba enamorarla con el contoneo
y su locura,
acariciando sus anhelos
para que sólo fuese suya.
Y le gustaba mirarle a él
mientras éste se movía,
con miradas provocadoras
que sabia seducían.

Palacio Real (Madrid)

Le gustaba ser esa chica buena
que no aguanta tantas ganas,
pero siempre tenía una excusa
para buscarle y hacerse la mala.
Ella amaba el caos,
y a él sólo le gustaba ella.
Solía salir de noche a ver cómo bailaba
y cada día tachaba un calendario que le acercaba a su mirada.
Ella pertenecía a la noche
pero al oír su risa quedó atrapada,
Y es que hay días que el aire huele... 

a (s)tu sonrisa recién horneada.

Descúbreme

Descúbreme bajo mi abrigo, 

en la habitación a solas,

en el silencio que hay cuando no te miro.
Descúbreme subida en la montaña de todas mis cosas por hacer,
en mis manos temblorosas cuando ya no sé qué hacer.
Descúbreme cuando voy de espaldas, cuando no cruzo la calle,
cuando no me atrevo a nada.
Descúbreme cuando no tengo hambre y tengo mucha sed,
cuando me aburro
y cuando me quiero ir.
Descúbreme los martes,
o esos momentos en los que necesito hacerte sonreír.
Descúbreme mirando que no hay nada,
pensando que hoy puedo todo.
Descúbreme con la piel dolida,
sin el sonido de tu risa. 

Catedral de La Almudena (Madrid)

Descúbreme caminando por Madrid,
o por Alicante,
mirando la lluvia,
esperando la luz verde
para acercarme a tí.
Descúbreme hoy espiándote,
mañana rezando
y pasado llorando.
O riendo a carcajadas entre tus brazos.
Y de tanto descubrirme,
no me dejes esconder.
Que como me descubres cuando tu me observas...
vuelvo yo a descubrirme,

y renacer. 

viernes, 20 de enero de 2017

Dime que te quedarás

Fundé mi futuro y pensamiento entre letras
y, sin fundamentos,
decidí que ya era tarde para escribir.
Solo escupía letras dignas
de un poeta arrogante marcado,
que se ha marchado antes de llegar,
de un artista carente de musa
que llevaba una vida buscando una
sabiendo que no la iba a encontrar.
El otoño invadió mi cuarto
y arrancó a tirones las hojas de mis libros,
las letras, los versos,
los poemas de mi cuaderno escritos
que no podía extraer de mis pupilas,
que no podía imaginar.
Llegaste de manera inesperada,
en un momento inadecuado,
Y fuiste verso del poema más rebelde
que jamás haya creado.

Álcazar de Toledo

Fuiste musa incandescente
en mis noches más oscuras,
La libertad de un susurro que gritaba al viento,
soñando nuestras canciones favoritas enmarcadas en silencio.
Fuiste el huracán más cruel
que asoló una ciudad perdida,
toda ella hecha de papel
y lágrimas de tinta.
Desde que (tu) caos y arte
son mis palabras preferidas,
me revuelvo en la cama mientras me dibujan.
Siento en mi cadera el cosquilleo de un pincel, 

que ahora tiñe dicho papel de sonrisas mañaneras.
Estas sábanas vuelan desde que,
como un vendaval,
entraste por la puerta.
La ventana está abierta
y parece que llevamos toda la mañana soñando despiertos,
vivir por la noche tiene sus ventajas.
Hace tiempo que no llueve en este cuerpo
y ahora abrigan las noches a la luna,
que hace horas que es de día,
pero ella no se va,
tampoco me gustan las despedidas,
así que dime niño...
Dime que te quedarás.
Sólo tú puedes convertir los sueños... 

en realidad. 

Mapa de ausencia

Noviembre se fue haciendo de las suyas,
dejando la cabeza más revuelta que de costumbre.
Metió duda en mis cuadernos,
guardo libertad en mis renglones.
Dejó ganas de más bajo la manta
tras muchas noches de pasiones,
alargando lo que pudo aquel otoño
de madrugadas de café
y almuerzos con cigarros.
Vicios, que si bien nunca me han gustado,
en tu boca eran tesoros,
fumándonos sin filtro,
con besos donde apostamos todo.


Y ahora me adentro en los abetos de un Diciembre,
perdida entre las luces que tintinean al fondo,
decorándolos con el hilo rojo que se ha quedado cojo.
Como salida sólo un mapa de ausencia,
con tu caligrafía entre mis lunares
y tus dibujos en mis recodos.
Las lágrimas saladas que han mojado
este suelo de hojas caduca(N),
toca remontar el vuelo,
avivar de nuevo el fuego.
No quiero ser alma en la cuneta,
No soy de las que se rinden sin haberlo intentado.
Así que me abrazo, grito, corro, salto.
Necesito alcanzar esas luces
que me saquen del letargo. 

Me gusta

Me gusta.
Cuando mis palabras te buscan a deshoras,
se independizan de la cornisa de mi boca,
y ya no me pertenecen.
Son de tus ojos.
Ya son parte de tu mente.

Me gusta.
Cuando los relatos narran besos correspondidos,
noches eternas,
corazones remendados,
incertidumbre inoportuna
y el tiempo,
como cenizas que escurren
entre las manos.


Puerto de Catarroja - Valencia

Me gustan.
Esas curvas,
las de tus pestañas y tú sonrisa,
las que desajustan lo planificado,
que te alegran lo cotidiano,
esas curvas que sonríen en días de lluvia
haciendo que brille el día.
Esas curvas, que por las noches se tornan peligrosas
entre curiosidad y osadía.

Y es que... Me gusta (s). 

Porque haces que me sienta viva.
Cuando parece que todo gira en línea recta
Porque eres tú quien me cuida.
Y me siento en las nubes,
sin miedo a la caída. 

lunes, 16 de enero de 2017

Naufragio a la deriva

Léeme cuidadosamente,
porque de ello derivará todo el sentido de estas líneas de mi naufragio...
Si confieso que te extraño,
no será porque empiezo a delirar de sed,
la sed es que se resista tu boca a la mía.
Has sentido como me aferro a tus labios cuando nos ahogamos en deseos carnales,
siempre a la deriva, sin tocar tierra por temor a renunciar a estos sueños hechos vida. 

Puerto de Catarroja - Valencia

Ambos sabemos lo que es tener todo definido,
lo aburrido de tener que ir persiguiendo al tiempo mientras se desmorona en nuestras manos. 

Mejor, vamos a invertir en tacto,
en esta isla paradisíaca de espacios secretos con la que tanto soñamos.
Adoro descubrir las fronteras de tu cuerpo,
ahorrar saliva,
y pedirte, sólo con mi mirada,
que por favor no dejes de clavar tus besos en mi alma,
mientras erizo tu piel con mis caricias sobre la parte baja de tu espalda.
Es muy importante que leas esto cuidadosamente,
porque mis manos tiemblan de abstinencia
y aún no sé si recibes este mensaje,
embotellado cuidadosamente y enviado por mar abierto,
donde temo que muchas cosas se hayan perdido para siempre...