lunes, 16 de enero de 2017

No dejes de girar

Puede que un día de estos
cuando seas un poco más tú
y yo dependa menos del resto,
ese cincuenta se convierta en cien,
pero yo seguiré queriendo(te)
a esos preciosos ojos
y esa tímida risa
que cuesta tanto sacar.
Me he curado mil heridas
desgarradas al no besarte,
y estoy aguantado las ganas
de quererte hasta el día de hoy.
Eres algo diferente,
destacas entre la gente
y parecemos idiotas
los que no te sabemos valorar.
Pero ya no importa los días en que estemos arriba o abajo,
pinta tu vida de colores
y no dejes de girar. 

Noria Tibidabo - Barcelona
🎡 De todos mis delirios y mis cuentos,

eres mi mejor argumento. 

Te quiero

Te quiero, ¿lo entiendes?
Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero. 

Podría repetirlo hasta que mis labios se sequen y las palabras dejen de tener sentido.
Podría escribírtelo en francés o en chino, al revés, con letras rojas o con tinta invisible. 

Podría tatuártelo en tu frente, para que lo vieras cada vez que te miras. 

Podría hacer que un avión lo escribiese en el cielo, como en las películas; o que apareciese en el marcador en medio de un partido.
Pero no existe ningún avión que pueda describirlo con claridad, no me gustan los partidos, ni se hablar chino, y en francés hay quien lo hace con más gracia, te dan miedo las agujas y no se encontrar tinta invisible.
Y me dejaré disparar,
si las balas son besos
si la pistola apunta a mi cuello,
y quien aprieta el gatillo eres tú.
Porque solo me queda decírtelo... 

Te quiero ¿Lo sabías? 

lunes, 9 de enero de 2017

Le he pedido a la luna...

Le he dicho a la luna que anoche soñé contigo,
le he contado cada uno de los detalles que se dibujan en mi mente.
Le he explicado que desde que existes las estrellas no son blancas sino doradas,
y que sólo con mirarte haces que todas se apaguen.
Le mentiría si le dijese que es única,
pues al reír tus ojos forman dos medias lunas que a su lado la eclipsan.

Le he pedido que te mande un mensaje cuando mires el cielo, tan sólo uno: "Te pienso".
Pareces ponerlo imposible y eso aviva el fuego,
si te prometo que no habrá un final...
¿Me prometes un comienzo? 

sábado, 7 de enero de 2017

Tan sólo ven...

Ven...
Vamos a ponerle un hilo fuerte a la aguja que cose nuestra historia y pintura roja por si un día se le olvida, por esas cosas de la vida, que tenemos el corazón ajeno atado al propio, y el propio lo hemos entregado abierto y latiendo, sin corteza ni esqueleto.
Ven...
Por si uno de los dos llora.
Para saber lo que toca. Para no separarnos.
Para no despedirnos.
Para no descosernos.

Ven...
Vamos a gritar con todas las fuerzas lo que lastima y lo que lastimó para sacarlo de adentro, pero sobre todo para que no vuelva.
Vamos a correr alrededor del mundo con la misma velocidad con la que te quiero dar un beso cada vez que te veo.
Vamos a arrodillarnos, acariciarnos, vernos.
Vamos a dar gracias. Gracias por dejarme respirarte hondo, llenarme los pulmones de tu aire, vaciarme el estomago de un suspiro y volver a llenarme de esta ansiedad que me provoca querer quererte de manera limpia, cuando nos damos un revolcón sucio para limpiarnos las ganas.
Ven, tan sólo ven... para que nunca más te vayas. 

Mi cumpleaños

Hace dos días fue mi cumpleaños, llegué a la hora en que recién llegaban los Reyes Magos para su desfile de ilusión... 


La vida pasa y te va enseñando, que la felicidad está en las pequeñas cosas que significan mucho, que tenemos más cuando disfrutamos de tener menos, que las cosas no son lo que valen sino como las valoremos.

Aprendes, que los mejores días nunca son los planeados, que un día no es perfecto por ser tu aniversario, que se puede disfrutar más cualquier día del año.

Que se puede vivir pasando por debajo de las escaleras un martes y 13, que no hay peor superstición que el pesimismo y las gilipolleces.
Comprendes, que más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto, que la muerte cualquier día te visita trayéndote el desayuno. Así que mejor vivir día a día como si éste fuese el último, ya... Ya sé que suena a tópico.

Ahora sé, que el odio y la envidia no valen para nada, qué bastantes leches nos da la vida como para andar buscándolas. Que hay un Dios que cada uno llama de una manera, y los que más lo nombran son quienes de él reniegan.

Llamadme rara... No bebo, no fumo, ni siquiera un café como psicotrópico. Pero sueño, con volar alto y llegar lejos, que la fantasía es la droga que más coloca y te deja ciego.

Que la familia no se elige, pero si tu música y con quien bailarla. Que sólo tú decides perder tu vida o encontrar la mejor forma de entregarla.

Y entiendes, que quien pretende agradar a todo el mundo, no hace feliz a nadie. Que yo quiero enemigos que acaben orgullosos de mí y se giren al mirarme.

Y es que todo empieza dando un paso. Aunque te encuentres derrotado. Qué la vida es caminar, y si tropiezas,  te levantas, y sigues andando.

Y eso llevo haciendo yo... Y ya van 34 años... Gracias, un año más, por dejarme disfrutarlo a vuestro lado.

lunes, 2 de enero de 2017

Querido 2017...

Querido 2017, te escribo de manera improvisada, sin borradores, sin rimas, lo que salga.
No se me da bien ponerme retos ni formular deseos, ni me gusta esperar más de lo que creo que puedo recibir, pero vas a ser un año de cambios y crecimiento en mi existir. 
Dejo atrás a una niña en transición, que ha superado más de lo que muchos podrían soportar. 
También a una chica valiente, que tuvo los ovarios de ser libre a ratos,
y de empezar proyectos que antes ni habría imaginado.
Ojalá me traigas suerte, 
llegar a la cumbre de esta montaña que he estado subiendo y tanto esfuerzo y daños ha causado (no solo figuradamente),
bien la merece. 
Y es que la primera vez que escribí, fue un libre grito de desahogo, el sentimiento era nuevo y extraño. Leerme en el papel me hizo sentir desnuda, expuesta completamente a mi propio criterio y con miedo a la derrota.
A partir de ese momento y bajo la continuidad de la escritura, empecé a entender que únicamente escribo por la necesidad de explicarme las cosas que no entiendo.
Hoy más allá de buscar alguna explicación, busco cerrar un ciclo, o en su defecto, darle continuidad a otro.
- La búsqueda insaciable -. 

El pasado fue termómetro para medir muchas cosas. Ha sido bálsamo y limón en la herida. Lo cual me explica en muchos sentidos que poco a poco nos acercamos al clímax. 

Visualmente hablando, les he compartido muchos momentos, los he traducido y se que vendrán nuevos retos, otras lunas, días y noches para soñar y despertar en diferentes realidades y argumentos.
Agradezco al miedo que me ha llevado a rozar el límite. 
Este pasado año sentí varias veces que volvía a escribir por primera vez. La estabilidad es adictiva, y el vértigo también. 
Pero el constante coqueteo con el éxito, con pequeños logros diarios, es la droga de quien vive en el exilio.
Así que hoy te pido ser capaz de conseguirlo, 
compartiendo, disfrutando, aprendiendo... 
Todo aquello que en mí ansío.

¿Valoramos cuánto tenemos?

Y la vida sigue corriendo, con amores a destiempo, historias imposibles, sentidos desordenados, recuerdos frustrados, tatuajes imborrables y heridas incurables. 
Besos a escondidas entre viejos soportales.
Cuídates, disfrazados de adioses tristes, cuando en el corazón son solo hasta prontos y días grises.
Querer valorar el presente jugueteando con un pasado que jamás podremos entender, por miedo,a asumir un futuro que no sabemos ver. 
Buscar incansables la (in)realeza de sangre azul, cuando es la roja la que bombea la pasión, como ese hilo que se aferra a un imposible hasta hacernos perder la razón. 
Acabar rebuscando luz verde que ilumine caminos llenos de desolación.
Cargaditos de miedos, dudas, temores, con hierbajos de rencor.
No entender, ni saber por qué, ni por qué no.
Incertidumbres arraigadas por falta de comunicación. 
Y tras la nada, seguir caminando, a pesar de todo. 
Y llorar refugiándote en la ducha, donde las lágrimas se disimulan,
donde girarnos mientras frotamos culpa, cantando aún estando rotos, donde gemir con anhelos sordos.
Seguir sonriendo,
viviendo una vida incompleta, falta de algo o de todos, disfrazada de lo que queremos que sea pero sin parecerse a lo que necesitamos o simplemente, creemos, nos haría feliz, que no es más de cuánto ya tenemos y no sabemos asumir. 
Historias complicadas, raras,
que duelen, que calan, disfrazadas de luz donde sólo hay añoranza.
Añoranza de algo que ni siquiera sabes si has perdido, donde nunca apreciamos lo conseguido.
Arrancamos de nuevo hoja del calendario y una nueva oportunidad se nos presenta.
¿Valoramos cuánto tenemos y dejamos pues, de comernos la cabeza?

¡¡Feliz Año Nuevo!! Os deseo doce meses llenos de felicidad, gracias infinitas por estar